Flores de Bach

La Terapia Floral de las Flores de Bach es una técnica de origen británico que se puede utilizar como tratamiento complementario o alternativo según la patología.
La descubrió y definió el Dr. Edward Bach, entre los años 1930 y 1935. Se enmarca dentro de las terapias llamadas vibracionales dado que se basa en la memoria del agua, y no encontramos trazas de principios activos químicos en las esencias.


Su objetivo es  mejorar la gestión de las emociones y del estado de ánimo, muy indicada en situaciones en las que las emociones nos superan y nos impiden relacionarnos con normalidad con el entorno y con nosotros mismos (estrés, ansiedad, problemas personales, exámenes…). Consiguiendo que la persona se sienta más equilibrada y tenga herramientas para conocerse mejor y detectar sus propias emociones y gestionarlas con mayor efectividad.


Su aplicación es sencilla: la terapeuta detecta las áreas conflictivas mediante una entrevista con la persona y le propone una combinación de esencias florales. Una vez consensuadas las flores seleccionadas, la terapeuta prepara el gotero —siguiendo el método del Dr. E. Bach: agua, brandy como conservante y las esencias elegidas– y la persona debe tomarlas a raíz de 4 gotas 4 veces al día (excepto casos especiales).


Se toman ciertas precauciones si la persona se encuentra en una de las siguientes situaciones: 
  • Personas en proceso de deshabituamiento del alcohol –sobretodo si es con apoyo de fármacos (Antabús, etc): la toma de flores no sería ingerida, sino aplicada en las cara interior de las muñecas, o mediante vaporización en el ambiente.
  • Personas mayores muy medicadas y niños muy pequeños: se substituye el brandy por glicerina vegetal o vinagre de manzana.